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lunes, 7 de julio de 2014

David Torres cerrará las XVI Jornadas Literarias


Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid, ganó su primer primer premio en 1999 (con Nanga Parbat) tras publicar diversos relatos y poemas en las revistas Cartographica, Poeta de Cabra y Ariadna. La novela se convertiría en el título más traducido de Ediciones Desnivel, contando con versiones en francés, polaco e italiano.


 

Al año siguiente y en la misma editorial sale Los huesos de Mallory, escrita en colaboración con Rafael Conde, apasionante biografía del escalador desaparecido junto con el británico Andrew Irvine en el intento al Everest de 1924, que fue muy bien recibido por la crítica.

La novela El mar en ruinas (2005) donde revisita el mito homérico de Odiseo, cosechó algunos encendidos elogios —"Una de las pocas novelas que han logrado arrebatarme el sueño" (Luis Alberto de Cuenca, ABC); "una vigorosa novela que prosigue, con conocimiento fiel de la tradición pero también con imaginativa rebeldía e innovación, la inacabable peripecia del héroe homérico" (Fernando Savater, El País)—, los cuales, sin embargo, no fueron unánimes. Así, Ángel Basanta, de El Cultural, escribió que "la estrategia narrativa no acaba de completarse de forma convincente"; para este crítico, "lo mejor de la novela está en su tono y estilo por su acertada combinación de gravedad, humor y desmitificación".

Robando tiempo a la muerte (2006), libro escrito junto a Sebastián Álvaro, director de Al filo de lo imposible, pretendía, según sus autores, "analizar, desde la perspectiva de una dilatada experiencia de más de dos décadas, los motivos y razones que nos lanzaron a abrazar esta actividad (de aventureros profesionales) intentando transmitir, a través de más de 100 aventuras en todo el planeta, los intensos sentimientos que nos provoca".
La sangre y el ámbar, publicado el mismo año, narra un viaje a Polonia realizado con el pretexto de entrevistar a Stanislaw Lem y que se convierte en un periplo por el país de los grandes acontecimientos históricos y las grandes barbaries.
Además de novelas y libros de viaje, Torres ha publicado recopilaciones de relatos, como Donde no irán los navegantes (1999) o Cuidado con el perro (2002) e incluso un poemario, Londres (2003).
De la novela Punto de fisión (2011), el citado Basanta ha desatacado "la riqueza semántica encerrada en sus múltiples aspectos temáticos, la variedad de asuntos entrelazados en su laberinto de historias, y la diversidad y versatilidad de modelos narrativos empleados".2
En 2004 se convirtió en columnista de El Mundo y desde julio de 2012 tiene el blog de opinión Punto de Fisión en el diario Público.3
Ha trabajado como guionista del programa de televisión de TVE-2 Al filo de lo imposible y como colaborador habitual de las revistas literarias Ariadna, Anónima y La Bolsa de Pipas.
Sus obras han recibido diversos premios, entre los que destaca el Hammett, y han sido traducidas a varios idiomas.

Reside en Madrid y es profesor del centro de estudios literarios Hotel Kafka.

lunes, 25 de febrero de 2013

Meridiano de sangre


Asomarse a McCarthy tiene peligro, asomarse a Meridiano de sangre a pelo es prácticamente un suicidio. Valga como aviso; Meridiano de sangre no es una novela con la que descubrir a McCarthy.
Una visión dura y violenta de la humanidad, primaria.

La novela tiene 345 páginas. McCarthy es tan áspero escribiendo, tan poco descriptivo, inexpresivo y frío que el lector ha de imaginarse muchas escenas de la novela. El tiempo es relativo en esta novela, pasa velozmente mientras los protagonista cabalgan en ponis o en caballos, para, en la siguiente acción, pasar lentamente mientras suben una montaña o acampan en chozas abandonadas; y vuelve a pasar rápidamente al seguir el rastro de los salvajes o al organizar una matanza en un campamento indio, para languidecer de nuevo sentados en plena noche a la luz de un buen fuego. La escritura de McCarthy es extraña, con frases cortas y pocos diálogos marcados, la novela es oscura y sumamente violenta.

Conocemos a un chico, del que sabemos una pequeña pincelada de su pasado, que vaga por tierras áridas y desiertos sobreviviendo de pequeños trabajos o robos. El chico es violento, no habla demasiado y es americano. Se pelea con frecuencia y es capturado por unos mejicanos y obligado ha hacer trabajos penosos como recoger excrementos humanos junto a otros presos americanos. Durante ese episodio llegan al pueblo Jinetes americanos de apariencia salvaje, semidesnudos, con restos humanos a modos de trofeos y fuertemente armados. El y dos mas deciden unirse a ellos, el fin del grupo es dar caza a lo indios. Asesinatos, violaciones, persecución, el fin es acabar con los salvajes, decapitaciones entre los jinetes del grupo, abandonos, fugas, todo sucede sin el mas mínimo reproche, sin apenas palabras. 

La estrella del grupo asesino es el juez Holden un hombre frío y calculador, que sabe moverse muy bien en todos esos parajes y que guía al grupo a la caza de los indios, un ser despiadado que bien podría encarnar al mismísimo diablo.

McCarthy deja al imaginativo del lector un montón de datos sobre toda la historia, sabemos los nombres del grupo de jinetes, pero no así el del protagonista, al que llama el chaval o el chico, tampoco sabemos en que año o años transcurre la novela, y tan solo se citan algunos lugares y pueblos. Apenas hay referencias de ninguna época, auque podríamos situarla en el salvaje oeste durante  principios del siglo diecinueve en alguna frontera entre Méjico y Estados Unidos. En conjunto la novela me ha parecido escasa en información, muy esquemática y no he conseguido entrar en ella, McCarthy carga las frases de adjetivos difíciles y de frases algo complicadas de asimilar, llegando a desesperar al lector en numerosas ocasiones. Por desgracia no me he sentido con animo para terminar la novela, a falta de escasas 100  páginas, he abandonado el libro.
No es un abandono definitivo, es una pausa. Para esta novela hay que tener una cierta predisposición, sobre todo anímica, que no me acompaña en este momento. Bloom se leyó esta novela al cuarto intento, así que como veis no es ninguna bobada.

Para muchos McCarthy es un genio, y esta novela, es de lo mejor que se ha escrito nunca. McCarthy es un buen escritor. No he conseguido seguir el juego que McCarthy nos propone, aunque soy consciente que la novela posee un aura fantástica de Western maldito, de novela apocalíptica que la confieren como una novela única y personal, como una apuesta para aquellos que estén preparados para asomarse al mismísimo infierno. Hace ya tiempo que, aunque me de una rabia terrible, no me cuesta dejar un libro a medias. Quizá mas adelante la brusquedad de McCarthy me sea menos hostil.


miércoles, 9 de enero de 2013

Resumen de la programación de Navidad 2012


Estimad@s paisan@s,

Desde la Asociación Cultural Luciérnaga queremos hacer un breve balance de las actividades 
en las que hemos participado durante estas últimas Navidades, que no han sido pocas y de las 
cuales estamos especialmente orgullos@s.

En nuestro propósito de dinamizar la actividad cultural, no sólo de Villanueva de los Infantes, 
sino de poner nuestro granito de arena en la comarca del Campo de Montiel, hemos 
colaborado con diferentes colectivos, asociaciones y artistas con la finalidad de acercar la 
Cultura a los campomontieleños.



En primer lugar, el viernes 28  de diciembre, junto  a  otras asociaciones e instituciones de 
nuestra localidad, que por primera vez actuaron en conjunto,  colaboramos en el espectáculo
“La pintura universal y el flamenco”,  que tuvo además  finalidad  benéfica a favor de 
Caritas


El acto  discurrió entre soleás, pinturas de  Botticelli,  fandangos,  el  Guernica de Picasso, 
malagueñas, la capilla Sixtina, seguiriyas, las pinturas negras de Goya… en una confluencia que
algunos definieron como una clase magistral de historia del arte, un excelente recitado y todo 
esto acompañado de la garra de la guitarra española.


Al día siguiente, el sábado 29, participamos de la  presentación de la web
www.eraverdadqueporelcaminaba.com, obra de Carlos Barraquete.



En un multitudinario acto, donde había amplia representación de los pueblos que conforman el Campo de Montiel, fuimos partícipes junto al insigne José María Lozano, que puso emotivas
y sabias  palabras a las bellas  imágenes captadas por  Barraquete y  al Vice-gerente de la 
Universidad de Alcalá de  Henares, Francisco Hernández, de  la puesta de largo de  una web 
“turístico-poética” que pretende servir de altavoz de  los encantos de nuestra comarca de 
puertas adentro y hacia el exterior.





También hemos colaborado con la exposición “Splash!! La Aventura del Conocimiento”
del pintor Miguel Medina, miembro de Luciérnaga. Esta muestra está compuesta de ocho 
piezas en gran formato y entre ellas un tondo. La técnica que se utiliza en estos cuadros está
basada en el dripping con connotaciones dadaístas: el automatismo, la tensión, el reciclaje, lo 
inquietante, la psicodelia, etc, forman parte de esta exposición que ha tenido un notable éxito 
de crítica y público.


Nada más finalizar la presentación de la web y tras unos aperitivos y caldos de la tierra, arrancaron los acordes guitarreros del grupo  “The Daytime  Dilemmas”, en un 
imprescindible homenaje al grupo  de rock  “Los Ramones”. Un público con  espíritu joven
abarrotó la multisala rural Campecho y  no paró de moverse al ritmo que marcó este trío 
madrileño, que rinde tributo a la mítica banda de Queens. ¡Ramones y el punk están vivos 
y la música no puede parar!


No podemos olvidar que el número de la  lotería de Navidad que jugaba la Asociación 
Luciérnaga, fue agraciado en el sorteo del día 22 y estamos encantados de haber repartido 
suerte.
No queremos por último despedirnos sin pedir  vuestra colaboración para seguir trabajando 
por la Cultura en nuestra zona, si os interesan este tipo de actividades y queréis participar no 
dudéis en escribirnos.

jueves, 20 de septiembre de 2012

¿Hemos perdido la fe en J.J Abrams?

Se acaba de estrenar “Revolution”, un nuevo producto de la factoría de ciencia-ficción apocalíptica de J.J. Abrams sobre un mundo futuro sin energía. Pero no convence. ¿Hemos empezado a perder ya la fe en el creador de “Perdidos”?



J.J. Abrams. Añade estas palabras mágicas a los créditos de una serie y la naturaleza se encargará de que los focos se posen en tromba sobre tu marquesina. Y sin preguntar… Bueno, al menos esto es lo que acontecía hasta no hace mucho. El nombre del director de “Super 8” ha sido durante largo tiempo un potentísimo imán que ha atraído cual agujero negro a todos los freaks de la series, atrapados en los vericuetos metafísicos de “Perdidos” y necesitados de ese chute sin igual de misterio, drama, física extrema y épica religiosa. Después de haber dejado dos títulos de entidad como el drama estudiantil “Felicity” y la magnífica epopeya de espionaje “Alias” –dos clásicos televisivos en su género–, Abrams se embarrancó en el abrumador e inesperado éxito de “Lost”, más que una serie, un icono, una religión, una nueva forma de entender la tele y desmenuzar sus mecanismos de ficción. Un monstruo de humo negro que devoró a su propio padre.


Con el adiós de la isla encantada, el aura mesiánica del ídolo comenzó a desintegrarse como un castillo de naipes expuesto a los elementos. De hecho, su único acierto post-“Perdidos” es “Fringe”, serie imprescindible para los amantes de la ciencia-ficción, aunque demasiado apegada a la liturgia geek como para arrastrar a sus realidades paralelas a todos las masas de seguidores de Locke, Sawyer y compañía. A partir de este punto, cada año hemos vivido varias anunciaciones, serafines con trompetas mediante, que nos advertían sobre el resurgir del profeta televisivo. “¡Por fin, lo nuevo de Abrams!”, “¡Abrams vuelve con la próxima Perdidos!”, “¡Abrams ya está aquí, y solo se salvarán los que han creído en él, no vosotros, pecadores, sarracenos, infieles, apóstatas!”. Pues ya no cuela, oiga.
Lo cierto es que el distintivo Abrams, otrora sinónimo de calidad e innovación, ha ido perdiendo empaque a fuerza de ser incluido, a la sopa boba, en infinidad de subproductos insultantes. La sobreexplotación de su apellido han derivado en lo que cabía esperar: las dudas. ¿Es Abrams realmente el genio que nos intentaron vender, o un tipo que presta su heráldica a las cadenas para sacar tajada aprovechando las rentas de un solo hit? Uno no puede evitar pensamientos sucios de esta índole; de hecho, después de fracasos tan estrepitosos como “Undercovers”“Alcatraz” o “Person Of Interest”, no son pocos los que se han atrevido incluso a poner en entredicho el papel y aportación del gurú como supuesto ideólogo de “Perdidos”.


Y en un momento en que la fe “abramsiana” está más horadada que los calzoncillos de Pete Doherty, llega lo que parece el último intento por recuperar el feeling “Lost”, con nuestro hombre incluido en los créditos a modo de productor. La maquinaria de la NBC se ha puesto manos a la obra para dejar bien claro que “Revolution” –que estrenó anoche el canal digital SyFy para España– es la estocada definitiva, y que los huérfanos de “Perdidos” ya pueden dejar de automutilarse los antebrazos con hojas de afeitar oxidadas. Admito que me convencieron los avances, pero la excitación se ha desvanecido después de catar un episodio piloto desaborido y urgentemente necesitado de una buena dosis de punch. Cabe decir, por otra parte, que tampoco hay que ensañarse con Abrams, por muy bien que siente darle estopa; parte de la culpa la comparte con el creador de la serie, Erik Kripke, padre también de la mediocre y longeva “Supernatural”.
La idea de partida de “Revolution” es de lo más estimulante. En una era de adicción a la tecnología, la serie nos propone un futuro apocalíptico en el que no hay energía, no hay electricidad. Un apagón mundial de trágicas proporciones que ha transformado por completo el ADN social y las estructuras de poder de la humanidad. Como cabía esperar, los escenarios son espectaculares y los pasajes de acción están rodados con buena muñeca. En el apartado técnico, el episodio piloto, dirigido por Jon Favreau, aprueba con holgura.
El problema es que el desarrollo de la historia sabe a chicle mascado desde el comienzo. “Revolution” no es ni mucho menos revolucionaria, antes al contrario, se revela como una serie amarrada al tópico, con giros previsibles y una exposición argumental plana, sin chispazos que te dejen paralizado, sin un solo elemento que te haga sentir el pálpito de estar viendo una buena serie de ciencia-ficción, algo grande. Y aunque los geeks agradecerán las constantes referencias y homenajes al género –ahí está la familia Matheson, por ejemplo–, el bulto de la serie no es más que una idea jodidamente buena desaprovechada solo para contentar el cerebro reptiliano del espectador, el mismo que pide peleas, persecuciones, malos, buenos y palomitas para microondas. Ni siquiera convence el casting, que como único reclamo de calidad tiene a un Giancarlo Esposito comprometido con la causa.



Sólo veo una forma de salvar esto y convertir una serie fast food en algo parecido a un delicatessen mainstream. Cuanto antes entren en harina los guionistas y nos muestren como Dios manda las razones que han ocasionado el crack energético, antes nos engancharemos a un desarrollo que, como folletín de acción post-apocalíptica, no le llega a la suela del zapato a productos similares y mucho más modestos, verbigracia, la serie de culto “Jericho”.
Admito que si cotejamos “Revolution” con los futuros devastados más inmediatos de la televisión yanqui, la soporífera “Falling Skies” y esa “Terra Nova” que bien podría llamarse Terra Mítica, no hay más remedio que vislumbrar sus virtudes, pero dentro de la televisión actual, no deja de ser un entretenimiento de rebajas en un mercado lleno de ficciones de alta costura. A menos que la cosa mejore dramáticamente, cuesta horrores pensar que los espectadores vayan a perder el tiempo con esto, disponiendo de una parrilla con semejante volumen de calidad y tantos títulos que seguir ciegamente. Por cierto, leo antes de poner fin a estas líneas que J.J. Abrams está preparando una serie de robots y policías. ¿Una mezcla de “Robocop” y “Canción Triste de Hill Street”? Por pedir que no quede.

Óscar Broc (PlayGround Magazine)

miércoles, 1 de agosto de 2012

Crónica de las XIV Jornadas Literarias "Nuevos cauces de la literatura y el arte"


El pasado domingo día 29 de julio tuvo lugar la clausura de la XIV edición de las Jornadas Literarias "Nuevos cauces de la literatura y el arte", en la Alhóndiga de Vva. de los Infantes. En el acto de clausura el presidente de la Asociación Cultural Luciérnaga hizo un resumen de los actos que se realizaron dentro de las jornadas, y que a continuación desgranaremos, y quiso agradecer a las entidades e instituciones colaboradores (Globalcaja, Cenforade y Asociación Arteaga Alfaro, Joyerías Serrano y el M.I. Ayuntamiento de Vva. de los Infantes) su participación en las mismas. Asimismo puso de manifiesto la vital importancia de continuar contribuyendo en la elaboración de las próximas jornadas por parte de todos; patrocinadores, socios, público y ponentes.









Las XIV Jornadas Literarias arrancaron el pasado miércoles de 25 de julio, con Santiago Delgado (Villanueva de los Infantes, 1964) que presentó su colección de vídeo arte en el museo municipal de El Mercado. Con esta muestra, aún expuesta en el museo y que se podrá visitar hasta mediados de septiembre, el artista pretende demostrar que puede existir una continuidad entre el oficio clásico de pintar y los nuevos recursos tecnológicos, siendo al mismo tiempo, vanguardista y consecuente con el legado del arte de la Modernidad.  



La segunda jornada estuvo marcada por la visita del poeta Antonio Bueno Tubía (Barcelona, 1955) que ofreció una conferencia bajo el título: ‘Poesía hoy. Tiempo de definición’. Aunque la forma habitual que Bueno Tubía utiliza en sus presentaciones es el concierto-recital de su poesía, en esta ocasión realizó una particular ponencia en la que invitó al público asistente a una reflexión en busca del lugar que hoy ocupa la poesía en estos tiempos marcados especialmente por la crisis económica.



El viernes 27 los actos continuaron en el incomparable marco de La Alhóndiga , donde el grupo musical Zoobazar nos hizo viajar con su música a través del Mediterráneo. Músicos de gran trayectoria, aunque reciente en este proyecto que nos presentaron, los componentes de  Zoobazar disfrutaron de una calurosa acogida entre el publico asistente, atraídos por sus sinuosas melodías, sencillez y simpatía. Su primer Álbum “UNO” ha sido nominado por los premios IMA’s Independent Music Awards USA 2012 en dos categorías, Album World Beat y álbum de debut, y Song World Traditional con su canción “Fun Faria”.

Pruebas de sonido del batería Pablo Martín Jones
Amir-John Haddad  y Héctor Tellini 
Diego Galaz


Luisgé Martín (Madrid 1962) fue el ponente que al día siguiente recaló de nuevo en la Alhondiga con el tema "Escribir para convertirse en otro", escogido para la ocasión. Basado en sus propias vivencias y avalado por sus relatos, Martín nos habló de la necesidad de escribir para huir de  la realidad que nos asfixia y como bálsamo curativo para hacer de la vida una experiencia, al menos llevadera: el arte y la valentía de "convertirse en otro".



En contraposición con lo expuesto el día anterior Rafael Reig (Cangas de Onís, 1963) presentó en la jornada de cierre una disertación sobre "La burbuja literaria" estableciendo un genial símil con "la burbuja inmobiliaria" y extrapolando la crisis económica actual, al momento de vacío "novelístico" del que adolece el panorama literario español. Reig, con su divertida mirada crítica, defendió la idea de escribir para entretener y dibujó una particular pirámide alimenticia de la cual nutrir el actual escenario literario en nuestro país, reivindicando como plato principal la lectura de los clásicos. 



Hasta aquí dieron de sí las Jornadas Literarias. Desde la Asociación Cultural Luciérnaga queremos una vez más, agradecer el interés y acogida de los vecinos de Villanueva de los Infantes en las mismas así como de todos los invitados que fueron parte fundamental en estos días. 


viernes, 29 de junio de 2012

"La kriptonita" no pudo con Javier Krahe

Fotografía: Pepe Buitrago


El pasado sábado por la noche, tuvimos el placer de asistir a dos horas de arte hecho música, versos y humor. No era un concierto normal, todo olía diferente desde el primer momento, los comentarios en la calle, el numerosísimo público que aguardaba para entrar, hasta la ovación cuando el maestro salió al escenario, y es que Javier Krahe, no sólo es un músico. El sábado también era un símbolo de la libertad de expresión y eso se notó en los aplausos que tanto avergonzaron al cantante antes de iniciar el concierto.
Habíamos tenido que cambiar el lugar del concierto el día de antes, por los motivos de sobra sabidos, pero al sentir la cálida bienvenida que tuvo Javier y su grupo y los miembros de la Asociación Luciérnaga en Villanueva de los Infantes, nos dimos cuenta que daba igual lo que había pasado, esos ciudadanos daban las respuestas que queríamos oír, el público estaba allí deseoso de escucharle.
La introducción de José María Lozano, retratando la inabarcable personalidad de Krahe y emparentándola con las figuras del Quijote y de Quevedo, arrancó los aplausos del público en varias ocasiones. Especialmente, cuando solicitó para Krahe la concesión del Premio Cervantes de Literatura “como mejor rimador del reino”.


Comenzó la actuación, cantando a Piero de la Francesca y continuó con la divertida y genial “Ay democracia”. El concierto siguió con un repaso a alguno de sus éxitos como “La Kriptonita” y “Las Antípodas”, precedidas como en él es habitual con monólogos que arrancaron las risas del público.
El concierto transcurrió entre clásicos y monólogos, como diría él, “querencias y extravíos” entre los que destacó “La costa suiza” y “Eros y la civilización”, que hicieron reír y pensar a partes iguales. Durante casi dos horas hizo un repaso a su extensa carrera y a su último gran disco “Toser y Cantar”. Él siempre dice que sus canciones son cosas que se le ocurren y que no tienen nada que ver con la realidad, si bien es cierto que “Dos de Mayo” es un tema hiperpersonal e incluso lo destaca en la desternillante introducción. Al acabar el concierto el público solicitó un bis, que  se convirtió en dos canciones, “una larga y otra corta”, con lo que se terminó el concierto con una gran sonrisa entre los asistentes y el sentir general de haber participado en algo grande.

Javier Krahe nos ha demostrado una vez más que el talento no está reñido con la sonrisa y que junto a su habitual y  magnífica banda, y en medio de  más de 300 personas, puedes sentirte como en el salón de tu casa y ver que cantan para tí. Un concierto muy especial que tardaremos en olvidar.

jueves, 21 de junio de 2012

Los Hemingway, una familia singular

Los Hemingway, una familia singular es la historia de tres generaciones llenas de éxitos, contradicciones, tormentos, tensiones y tragedias contada por el nieto del gran escritor, John Hemingway, que entre otros asuntos vuelve a plantear la duda de si Ernest Hemingway era gay o, al menos, de sexualidad ambigua.

John Hemingway es hijo de Gregory y nieto de Ernest Hemingway. La relación entre padre e hijo nunca fue sencilla, ya que Greg era un maníaco-depresivo al que le encantaba trasvertirse llegando, incluso, a operarse para cambiar de sexo. John le culparía del suicidio de su abuelo, sin tener en cuenta su alcoholismo, sus problemas de salud o su propio trauma familiar. Junto a la esquizofrenia de su madre, el caos familiar afectó a aquel niño que ahora, ya adulto, analiza detalladamente qué llevó a su entorno a esos derroteros de genio, locura y drama.

Uno de los aspectos que más ha sorprendido en Los Hemingway, una familia singular ha sido lo referente a la ambigua sexualidad tanto de Ernest Hemingway como de su hijo Greg, padre del autor del libro. Mi padre quería convertirse en mujer, dice John Hemingway. El hipermasculino Ernest supo del travestismo de su hijo cuando lo descubrió poniéndose unas medias de su madre, según cuenta John en este libro. 

Mi abuelo no dijo nada, pero mi padre se dio cuenta de que Ernest estaba horrorizado. Su rostro tenía una expresión… de tal horror, que solo unas semanas después le dijo a su hijo: tú y yo procedemos de una extraña tribu. Pero Greg era así. No era gay, pero sí ambiguo y se operó para cambiarse de sexo; compartió su vida con sus esposas y gustaba a las mujeres como estas le gustaban a él, expresaba las dos mitades de su personalidad, ambas igual de esenciales para su carácter. A John le explicó que vestirse de mujer lo ayudaba a gestionar el estrés (…) hacía que se sintiera mejor, lo relajaba. Me dijo que así eran las cosas cuando sufrías psicosis maníaco-depresivas.

La historia de John Hemingway permite observar desde otra perspectiva el trabajo de su abuelo, icono literario por excelencia, cuyas sombras continúan cerniéndose sobre las complicadas vidas de sus descendientes.

John Hemingway (1960) es escritor, periodista y traductor. Nieto del premio Nobel Ernest Hemingway e hijo de Gregory Hemingway, a lo largo de su carrera profesional ha residido en Italia, donde trabajó impartiendo clases de inglés y como traductor comercial para diseñadores de moda. En el año 2002 colaboró en la organización de una exposición en Milán sobre la figura de su abuelo, dando posteriormente diversas charlas sobre la obra de Ernest. Vive con sus dos hijos, Michael y Jacqueline, en Montreal.

Fuente: Estandarte

viernes, 25 de mayo de 2012

Juicio a Javier Krahe

Ante la proximidad del juicio a Javier Krahe consideramos imprescindible que conozcáis los hechos por los que se le juzga. A continuación va un resumen de los mismos proporcionado por Javier López de Guereña: 
 
“El próximo lunes 28 de mayo, a las 12.20 horas, comparece el cantante y autor Javier Krahe en el Juzgado nº 8 de lo Penal de Madrid acusado de ofensa a los sentimientos religiosos por un cortometraje en súper-8 realizado en 1977 por Enrique Seseña y el mismo Krahe. La película en cuestión se titulaba Diez comentarios. Uno de los episodios, “Sobre la Cristofagia”, es un chiste en el que se propone una receta de cocina, ya que los católicos según su propia doctrina se comen el cuerpo de Cristo crudo. El experimento no trascendió el ámbito doméstico en su momento pero el fragmento se incluyó en un documental-homenaje de Joaquín Trincado y Ana Murugarren sobre el autor (Esta no es la vida privada de Javier Krahe) sin que este lo supiera. La fatalidad hizo que en una entrevista en el programa “Lo + Plus” allá por 2004 se pusieran de fondo esas imágenes. A partir de ese momento comienza un acoso judicial por parte de asociaciones católicas ultraconservadoras. Las denuncias contra Krahe y la directora a la sazón del programa, Montserrat Fernández, son desestimadas en varias ocasiones por varios juzgados, pero ahora un magistrado de la Audiencia de Madrid considera pertinente que esta misma instancia se ocupe del caso aunque en ningún momento haya habido acusación fiscal.”

Consideramos especialmente peligroso que este proceso prospere. El trabajo de Javier Krahe es una referencia para las letras de Siniestro Total y este juicio puede suponer el principio de una caza de brujas que afecte directamente a la libertad de creación. Todos podemos sufrir las consecuencias, tanto lo creadores (¡odiamos la palabreja pero no hay otra!) como los consumidores de música, cine, cómics, literatura o lo que sea. Puede parecer cursi decir que necesitamos que el maestro no se sienta solo, pero en realidad es un gesto interesado: no podemos permitirnos el lujo de que Javier Krahe sea el primero en caer. Si dejamos que esto pase sin quejarnos, todos iremos detrás de él.

Si bien todo es Política en esta vida, no queremos entrar en cuestiones sobre una situación política concreta ni sobre siglas de partidos concretos. La involución en lo que respecta a la libertad de expresión es global y trasciende este caso particular, pero cada vez que nos callemos estaremos otorgando una nueva oportunidad a las fuerzas de la oscuridad para volver a campar por sus respetos. Por ello, desde aquí os pedimos que difundáis el “caso Krahe”, ya sea tuiteándolo, escribiéndolo en Facebook, mandando palomas mensajeras o comentando la jugada en el bar, la oficina o el aula (o sea: en todas partes). Cuanto más ensordecedor sea el ruido que metamos, más posibilidades tenemos de que esta sociedad no se convierta en un estercolero de ostracismos y silencios autodestructivos.

Queda dicho.
Firmado: Siniestro Total, en algún lugar de Galicia, mayo de 2012.

(Texto íntegro extraído del blog de Siniestro Total)

viernes, 4 de mayo de 2012

Munch en la sección errónea

La expectación en la sala de Sotheby’s de Nueva York era enorme el pasado miércoles. El resultado colmó todas las expectativas: una de las cuatro versiones de El grito, de Edvard Munch, pulverizó el récord anterior y se convirtió en la obra de arte vendida en subasta más cara de la historia: 119,9 millones de dólares (91,2 millones de euros). Fueron 12 minutos de puja en los que cada indicación al maestro de ceremonias valía un millón de más. Una orgía de dinero en toda regla.

Toda la prensa mundial se ha hecho eco del acontecimiento y ha coincidido en una cosa: situar la noticia en sus secciones de Cultura. Muchos lectores también, de todos los rincones, se preguntan lo mismo: ¿No es la sección equivocada? ¿No habría tenido más lógica insertar la crónica de esta venta millonaria en la sección financiera? El debate no es novedoso, pero la crisis que atenaza a toda Europa es un ineludible acicate para cuestionar este tipo de intercambios artísticos, que, como todos los artículos de lujo, no sufren los embates de los recortes y los endeudamientos, sino todo lo contrario.

En 2011, el consumo de bienes de lujo aumentó un 25% en España respecto al año precedente y todos los datos indican que dicho consumo sigue aumentando. Ello no quiere decir que la persona que compró El grito tenga que ser un coleccionista español. No. El fenómeno del lujo es universal en esta crisis y la identidad del comprador, como suele ser habitual, no se ha facilitado, lo que conduce a otra cuestión no menos interesante que la buena salud de la economía de los adinerados. El dueño de esta versión de El grito es un millonario noruego llamado Petter Olsen, de 64 años, cuyo padre era amigo y vecino del famoso pintor.

Olsen dice que el cuadro ahora vendido era demasiado bello para seguir confinado en el salón de su casa y que venderlo es una forma de ofrecer al resto del mundo la oportunidad de tener y apreciar tan sublime obra, pero, dado que, aparentemente, ha caído en manos de otro millonario particular y no de un museo, es de temer que el público deba esperar a la siguiente crisis económica para que este último se decida a ponerlo de nuevo a la venta para sacarle provecho.

EL PAÍS.