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sábado, 16 de mayo de 2015

JOAQUÍN FERNÁNDEZ DE SILVA PRESENTA "NOCHE Y YO"

Tras El café de las desilusiones, libro de poemas publicado con ilustraciones de Miguel Medina en el año 1998, llega ahora “Noche y yo”, segundo poemario de este joven autor, donde vuelca de manera visceral su experiencia vital. Joaquín Fernandez, madrileño de nacimiento e infanteño por los cuatro costados se nos revela como el gran poeta que es, un libro que ha ido pariendo lentamente durante los últimos años y logrando composiciones poéticas que han merecido elogios de algunas de las voces más autorizadas del panorama literario nacional.



De él ha dicho Juan Carlos Mestre (Premio Nacional de Poesía) que son "poemas que desde lo misterioso se abren paso hacia la luz futura de esa otra conciencia impronunciable que es cuanto aún resiste en la belleza, la voz sin boca de una eternidad que se prolonga en el canto, en la emocionante y rotunda nobleza de esta voz joven como el amanecer, intensa como la desafiante tormenta del pensamiento contemporáneo", revelándose así como uno de los poemarios más interesantes de la creación poética joven en la actualidad.  

            El libro lo ha publicado Legados Ediciones y será presentado el próximo día 25 de Mayo a las 7 de la tarde en el mítico Café Libertad 8, de Madrid.

            Fernández de Silva lleva toda su vida vinculado a la creación literaria, perteneció a la Asociación de Jóvenes Escritores Españoles y fue cofundador y alma mater de Luciérnaga y las Jornadas Literarias de Villanueva de los Infantes. Dotado de una gran capacidad de autocrítica y de un vastísimo conocimiento de la poesía nacional en internacional, ha sabido beber de las fuentes que quizás hayan marcado su trayectoria literaria, Gil de Biedma, José Ángel Valente, Brines, Hölderlin…


            El libro será presentado también en Villanueva de los Infantes, el próximo 27 de Junio en el Centro Dados Negros de la Fundación Pepe Buitrago, donde se espera la presencia de Dionisio Cañas y Juan Carlos Mestre. 

viernes, 5 de septiembre de 2014

El Centro Dados Negros abrirá sus puertas el 4 de octubre con la exposición colectiva ‘Convidados’

Después de dos largos años de trabajo, el Centro de Holografía y Artes Dados Negros de la Fundación Pepe Buitragoabrirá por fin sus puertas el próximo sábado 4 de octubre de 2014 en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real). Y lo hará a lo grande, con una exposición colectiva que, bajo el título de Convidados, reunirá las acciones, instalaciones y obras de 15 artistas: Greta Alfaro, Eugenio Ampudia, Fernando Baena, Arantxa Boyero, David Crespo, Belén Cueto, El enigma de la fruta, Fur alle Falle, José Jurado, Amaya Hernández, Mateo Maté, Pepe Murciego, María Sánchez, Los Torreznos e Isidoro Valcárcel Medina, comisariados todos ellos por Carmen Dalmau y Lila Insúa. Las actividades se desarrollarán desde las 12:30 hasta las 20:30 horas. 







Convidados nace con la intención de celebrar, desde su primer día de funcionamiento, la importancia para la comunidad artística local, nacional e internacional del Centro Dados Negros, un espacio especializado en el arte holográfico que contará con espacios dedicados a exposiciones, áreas de trabajo, habitaciones para residencia, patio, cocina, laboratorio de holografía y biblioteca.   
Según sus organizadores y comisarios, Convidados presenta “un punto de encuentro entre la comunidad -local y foránea- deseando que lo transite, porque su naturaleza será de mestizaje y acogida, un espacio común construido desde el arte y la cultura”.

Así mismo, Convidados es una invitación a artistas y amantes del arte a sumarse al proyecto. Por ello quieren que la inauguración simultánea de la exposición y el centro de arte sea, ante todo, “una celebración, una fiesta, un agasajo, un ritual pagano de iniciación”. Para que así sea la Fundación Pepe Buitrago pone a disposición de todos los interesados un autobús gratuito desde Madrid que realizará el trayecto de ida y vuelta el mismo día –es imprescindible reservar plaza; puedes hacerlo aquí-.


La Fundación Pepe Buitrago
La Fundación Pepe Buitrago, impulsora del Centro Dados Negros, es una institución de carácter privado, independiente y sin ánimo de lucro nacida para la conservación y difusión de la obra del artista nacido en Tomelloso, uno de los grandes nombres de la fotografía holográfica a nivel internacional, así como para garantizar un marco sólido y permanente al programa de actividades de formación, investigación, reflexión y transformación artística del Centro Dados Negros.
Este estará centrado en la atención a la holografía, la creación contemporánea y la transferencia de conocimiento a favor de la ciudadanía a través de la generación de “un espacio abierto para el pensamiento y la acción que invite a configurar y modificar los procesos de investigación y producción”. Entre sus objetivos también está crear vínculos con el entorno rural, dialogando e interactuando con instituciones docentes y culturales, locales, regionales, nacionales y transnacionales.


FUENTE: The Art Boulevard.org

martes, 1 de julio de 2014

Luciérnaga desvela sus dos primeros nombres para las XVI Jornadas Literarias


El artista Miguel Navarro expondrá en La Alhóndiga su serie pictórica "Mar del Norte" con motivo de las XVI Jornadas Literarias que se celebrarán desde el 23 al 27 de Julio.

Miguel Navarro (Valdepeñas, 1935) se hizo artista y librepensador en Bélgica y sólo el azar le devolvió a La Mancha. Ha sido y es uno de nuestros más reputados pintores.

En 1950, siendo un adolescente, se trasladó a vivir con su familia a Ciudad Real. Seis años después, cuando hacía el servicio militar en la localidad madrileña de Leganés, consiguió gracias al capitán médico autorización para ir a Madrid a ser copista en el Museo del Prado. En aquella época los que no habían finalizado Bellas Artes precisaban un permiso para copiar obras del Prado, permiso que Navarro obtuvo de Manuel López Villaseñor, pintor ciudadrealeño que por entonces tenía el estudio en la calle Mayor.
Años más tarde se marchó a París, y, «visto que era insoportable por caro y porque Montmartre ya no era lo que fue», decidió mudarse a Bruselas, mi pequeña patria. 

Era el año 1960. Allí se instaló en una buhardilla de 200 metros cuadrados y «es donde me hice pintor y donde me descubrieron y me apoyaron, sobre todo la crítica. Pero cuando estaba levantando el vuelo cometí la 'torpeza' de regresar a España, porque mis padres estaban muy mayores y a mi padre le pilló un tren al cruzar la vía y casi lo mata. Quería estar con ellos. Además, yo estaba convaleciente de un accidente que tuve en Amberes al caerme de un andamio desde una altura de cinco metros que casi me cuesta la vida; estaba pintando el techo de la casa de un coleccionista de arte muy importante y al caer me destrocé el fémur y el humero».

Cuenta emocionado que uno de los mejores consejos que le han dado en la vida se lo dio René Magritte. "Cuando le conocí y le dije que estaba entusiasmado con su obra me contestó: mon petit garçon, no te fijes en mi. Tengo cualidades por mi antiguo oficio de grafista y de creador de imágenes de publicidad y eso impacta, pero como pintor no soy nada extraordinario, así que te recomiendo que si te fijas en alguien hazlo en Rubens o Rembrandt, que esos sí son grandes pintores".

La obra de Navarro está principalmente en Madrid, Ciudad Real, Murcia, Valencia, Castellón, Bilbao, Bélgica y Alemania, pero, como el mismo dice, «algunas de éstas últimas están en paradero desconocido y acabarán perdiéndose».

Miguel Navarro es un espíritu crítico, que habla sin tapujos, lo que le ha granjeado enemistades. Al propio Navarro no le duelen prendas en reconocer que es muy incómodo incluso para él mismo, cuando más para los demás.

FUENTE: La Tribuna de Ciudad Real
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El escritor, poeta, columnista y crítico cultural, Francisco Gómez-Porro, ofrecerá una ponencia (título aún por determinar) el Jueves 24 de Julio en La Alhóndiga.

Francisco Gómez-Porro es un escritor total. Como periodista, ejerció la crítica teatral y cultural en ABC; fue columnista en la edición de Diario 16 de Castilla-La Mancha; redactor jefe de la revista Kilómetro 0 y subdirector de Añil, Cuadernos de Castilla-La Mancha.


Como poeta tiene publicados los siguientes libros: Para el fuego y el olvido (1983), Fragmentos de épica (1988), La canción infinita (1997), La eterna provincia (2001) y El aliento natal (2005)
Ha dedicado varios volúmenes a estudiar e indagar en la literatura de Castilla-La Mancha: Avena Loca. Miradas y noticias de literatura en CLM (Almud ediciones, 1998), un estudio del paisaje castellano-manchego en la literatura y de cómo a través de éste se vislumbra una identidad política que confirma o justifica la razón de ser regional en el marco de la cultura española.
Posteriormente, el Servicio de Publicaciones de la JCCM le encargó la antología A cielo abierto:narradores de Castilla-La Mancha; y unos años después La tierra iluminada: un diccionario literario de CLM, en 2 volúmenes. Y Pajarito sin colacuentos y poesía infantil en Castilla-La Mancha.
También es autor del volumen de ensayo La conquista de Madrid. Paletos, provincianos e inmigrantes (2000). Ha prologado y seleccionado los textos del libro de Francisco Umbral Los trabajos y los días reunida (2001) y llevado a cabo la edición de la Poesía reunida (2002) de Eladio Cabañero (Ayuntamiento de Tomelloso), así como otros prólogos e introducciones.
En el río muerto es su primera incursión en el terreno de la narrativa.
FUENTE: ABC

martes, 4 de diciembre de 2012

'Una metamorfosis iraní' o la kafkiana desventura de un periodista censurado

Pocos ejemplos tenemos de cómic iraní excepto la magna obra ‘Persépolis’ de Marjane Satrapi. Tal vez sea porque el gobierno de ese país no se encuentre entre los más democráticos del planeta. 

Si Satrapi aprovechaba en su obra para contar su historia y la de su país, con las luces y las sombras de la revolución islámica, la novela gráfica de la que hoy hablamos va un paso más allá. 

 En ‘Una metamorfosis iraní’ asistimos al testimonio real del autor, Mana Neyestani, que por culpa de unos dibujos en un semanario juvenil, ve cernirse sobre él el terrible peso de la censura y la represión política del régimen islámico. Todo por haber presentado unos dibujos en los que inocentemente una cucaracha usaba una palabra de uso común para la etnia azerí, que se ha sentido insultada por ese tratamiento. 

 La referencia a Kafka no es gratuita, obviamente. A partir del momento de la publicación de esos dibujos, el autor entrará en una espiral burocrática que le llevará a la prisión preventiva e indefinida y a un destino cada vez más incierto. En primera persona, y con una gran capacidad discursiva, Neyestani nos explica su odisea a través de las cárceles de su país (la situación de aislamiento, la incompresión de una situación injusta, el trato con todo tipo de presos, la locura de algunos de ellos…) y su posterior y complicada huida del país, que termina siendo un exilio en toda regla. 

 El estilo de Neyestani es sencillo, no especialmente oscuro ni abigarrado, y a pesar de no parecer encajar bien en un principio en el tono de la obra, finalmente resulta el más acertado para contar una historia cercana y a la vez inquietante. ‘Una metamorfosis iraní’ se convierte en una terrible, y aún así necesaria obra, y nos recuerda el papel de la cultura como bandera de libertad que, todavía hoy, cuesta enarbolar en según qué sociedades. 


 ‘Una metamorfosis iraní’ 
Mana Neyestani I
SBN: 978-84-7833-992-1 
Ed. Cartoné. 
204 pgs. 
B/N.
 Editorial La Cúpula

papelenblanco.com

martes, 9 de octubre de 2012

Bioy


Llega este libro a casa con una nota de prensa* mordida entre sus páginas. En realidad es un completo dossier en el que se anuncia que Bioy, del escritor peruano Diego Trelles Paz (1977), es la novela ganadora del premio Francisco Casavella 2012. No faltan tampoco las frases laudatorias de rigor. Trelles, dicen, es Mario Vargas Llosa si éste tuviera treinta años. Por fin, exclama el dossier, aparece un heredero digno de Bolaño. Llega este libro a casa, decía, con esta guarnición y automáticamente desconfio.
Creo que a estas alturas el marketing ya no nos puede pillar por sopresa. Al revés, suele tener un efecto contrario al que se busca: un exceso de adjetivos, de alabanzas de escritores consagrados, me provoca, en general, la huida. Me sorprenden siempre las ediciones americanas porque no suele faltar en las portadas una frase impactante y entrecomillada. Me gustan las portadas que atraen por un diseño trabajado o a las que llegas por el azar. Y en general compro libros recomendados por otros lectores (amigos o profesionales). Sin embargo, con tantos libros publicados al año es difícil que una editorial deje nada a la suerte o al boca a boca. De ahí, las fajas en rojo recordando que el libro va por la decimoquinta edición. Pero al ser un escritor joven al final puede más la curiosidad y un poco, lo reconozco, la mala baba. Descubramos, desenmascaremos al heredero de Bolaño.
Y lo cierto es que Trelles se ha cargado los prejuicios con su prosa pulida y afilada, y con una trama que se va revelando a trozos y en boca de distintos personajes. Quizás es ahí donde surja tímidamente el Bolaño de ‘Los detectives salvajes’, en esas voces como fichas que al final se unen perfectamente en un puzle. Ese es un primer punto a favor: sí, la novela está bien cocinada y Trelles nos la sirve en su punto, todavía rosada, aunque deconstruida, como parece que mandan los tiempos. Se mastica con facilidad.
‘Bioy’ está dividida en cuatro partes pero casi todo gira en torno a la tortura de una mujer por un comando militar en plena lucha en Perú contra Sendero Luminoso. Hay saltos en el tiempo, de un personaje a otro. Trelles cambia de registro, pasa de la primera a la tercera persona, usa recursos cinematográficos y hasta imita la escritura de un blog. Hay violencia y poco sitio para las concesiones. Hay, inevitablemente, un juego metaliterario final. ‘Bioy’ quiere ser, ante todo, un ejercicio de estilo.
Se agradece el esfuerzo y en la mayoría de ocasiones sale airoso. Especialmente lograda me parece la segunda parte, más lineal y sencilla, más clásica: el diario de un policia infiltrado en una banda de narcos. Es donde mejor respira la novela. Quizás tanta fractura pese y se traduzca en la falta de entidad (por falta de espacio) de algunos personajes. Alguna página más creo que no hubiera sobrado.
A ese primer peso la añadiría otro: la tercera parte no acaba de cuajar porque es otra cosa completamente distinta. La novela frena y se mete en una farragosa sucesión de artículos (formato blog) en los que se habla de literatura y de sexo. Sí, están escritos por un personaje fundamental, pero son como un objeto extraño en las tripas de la novela. Y molesta. Da la impresión de que Trelles necesitaba meter algo de enjundia para darle peso a su novela policiaca. Creo que no hacía falta, creo que son unas páginas que se podían haber aprovechado para apuntalar el resto de personajes, especialmente la figura de Bioy.
Dicho esto, ‘Bioy’ es una novela conseguida, que se mantiene a flote, y Trelles un escritor que apunta maneras. Tendrá tiempo de demostrarlo. En mi caso, además de hacerme pasar un buen rato, ha conseguido que desconfíe un poco menos (sólo un poco) de las fajas de colores y de las frases entrecomilladas.

papelenblanco.com

jueves, 23 de agosto de 2012

España levanta el puño

España levanta el puño. Palabras al borde del abismo
Pablo Suero
Edición de Víctor Fernández e introducción de Andrés Soria Olmedo. Barcelona: Papel de liar, 2009



El periodista Pablo Suero le pide a Indalecio Prietosu pronóstico para las inminentes elecciones, las de febrero de 1936. Y el socialista, con una franqueza desusada por los políticos, responde: “No quisiera desacreditarme como profeta. No sé. […] Yo no estoy en contacto con la gente, sino que me relaciono con muy pocas personas, y esas, afectas a mi ideología. Me falta la sensación que se percibe en la calle, ese algo indefinible que le permite a uno orientarse y vaticinar”. Precisamente para auscultar el sordo rumor de la calle había viajado a España el periodista Pablo Suero, para auscultarlo y transcribirlo en las crónicas que envió al diario bonaerense Noticias gráficas.
El periodista entra en el ágora de los madrileños, —el Lyon, el Acuárium, el Negresco, La Granja del Henar, los cafés para la cafeinomanía a peseta y veinticinco céntimos y la tertulia de los infatigables arbitristas—; describe las boinas inclinadas, los impermeables multicolores y las katiuskas de las muchachas que estudian Filosofía y Letras, las mantillas negras que pasean por las calles aristocráticas de Serrano y Salamanca, y también a los desarrapados de los barrios proletarios; se topa con la marquesa preocupada por tutelar el voto de su criada; camina por las aceras tintadas con la sangre de los vendedores de periódicos de izquierda y de derechas; acude a los actos de propaganda electoral, todavía en el tiempo en que la fuerza de un partido se podía calibrar contando el número de convocados por la oratoria mitinera de su líder; se hace eco de lo que todo el mundo sabe, que la Falange contrata a pistoleros a sueldo; hace notar que el acuartelamiento jesuítico de Herrera Oria ha inspirado la inmensa sábana de papel desplegada por la CEDA en la Puerta del Sol, donde Gil Robles se ofrece como nuevo mesías; en realidad, escucha por doquier el insulto soez que chillan los carteles que forran la ciudad reclamando el voto y agitando las conciencias; lee los periódicos y, en ellos, las palabras convertidas en clichés.
Este “cuadro de síntomas” que las crónicas de Pablo Suero van dibujando se completa con las entrevistas a escritores y políticos. Ratifican y amplían el descubrimiento que hizo ruando: “El viejo mundo oscila entre Moscú y Roma”. Unos alzan el puño bien apretado en escrupulosa obediencia a la ortodoxia comunista y los otros, extienden la palma de la mano, perfecto apéndice del brazo que adopta la exactitud de la trigonometría fascista del ángulo de 40°. Son pocos los que se mantienen apartados de las disciplinas gregarias y menos aún los que conservan la fe en los “regímenes de sustancia liberal y democrática”. Jiménez de Asúa invita al periodista a sentarse en su último capricho, una sillería isabelina, y acomodado sobre la rancia tapicería le escucha decir: “Creo que la democracia ya no tiene función. […] Fue un error volver a consultar a la masa después de la instauración de la República. Debieran haberse dejado pasar doce años por lo menos…”. José Antonio Primo de Rivera proclama: “Falange Española quiere un orden nuevo. Para implantarlo, en pugna con las resistencias del orden vigente, aspira a la revolución nacional. Su estilo preferirá lo directo, ardiente y combativo”. Y Largo Caballero sonríe antes de afirmar secamente que aguarda la coyuntura propicia para la revolución social: “Una guerra, una debacle económica que no está lejos”. La peste de esa fe que toma por “sano, alegre, hermoso y lícito el ejercicio de la violencia”, escribe Suero, se ha contagiado; ningún cordón sanitario ha obstado el triunfo de la literatura de la brutalidad. Paulino Masip le cuenta al periodista que, mientras, Manuel Azaña bien puede andar enfrascado en disquisiciones bizantinas, literalmente, porque ya en otros días de desazón para la República lo había sorprendido en su gabinete reconcentrado en la lectura de una historia de Bizancio.
Las piezas periodísticas de Pablo Suero fueron recogidas en el libro España levanta el puño, publicado en Argentina en 1937. Para entonces, no era preciso afinar el oído para captar los velados murmullos con los que se expresa un tiempo: atronaba la elocuencia de las balas, la retórica de la guerra se veía satisfecha al contemplar consumados los designios de la muerte y el enojoso rodeo de ejecutar el asesinato en carnes vicarias había sido abolido. El periodista evoca la tarde del 16 de febrero de 1936 en la redacción del diario La Voz, donde aguardó con ansiedad los resultados electorales. Y se pregunta si en aquella velada alguien, entre todos los reunidos, intuyó lo que estaba por venir: “No. Ni Paulino Masip ni Bagaría ni [Paco] Madrid ni yo esperábamos ver a España sacudida por tan hondo desgarramiento, aun cuando la intransigencia feroz de la extrema derecha nos hiciera esperar días sombríos”. Suero no oculta la estupefacción por tal ceguera, más cuando en la relectura de sus propias crónicas encuentra inequívocos augurios. En efecto, su propia mano colocó todas las piezas y podemos ver la estampa que ofrece el puzle perfectamente ensamblado. Pero tal capacidad nos es dada hoy, cuando sabemos que hubo un 18 de julio. Quizá convenga la resignación y admitir que el periodismo, incluso el mejor, es así: escéptico consigo mismo, con sus facultades y con la potencia metafórica de las anécdotas que cosen sus crónicas, definitivamente inútil para ofrecer orientación en el tráfago del presente e inepto profeta para sus coetáneos. Acaso el periodismo esté destinado a encontrar a sus más competentes lectores en los ácaros del polvo que lo asedian en las hemerotecas, para los que vaticina con fiel exactitud un pretérito imperfecto.

Isabel Gómez Rivas (Jot Down Magazine)

lunes, 2 de julio de 2012

El escritor Luisgé Martín, nueva confirmación para las Jornadas Literarias

Luisgé Martín (Madrid, 1962) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid y MBA por el Instituto de Empresa. En el terreno literario, ha publicado los libros de relatos Los oscuros (Alfaguara, 1990) y El alma del erizo (Alfaguara, 2002); las novelas La dulce ira (Alfaguara, 1995), La muerte de Tadzio (Alfaguara, 2000, galardonada con el Premio Ramón Gómez de la Serna), Los amores confiados (Alfaguara, 2005) y Las manos cortadas (Alfaguara, 2009); y la colección de cartas Amante del sexo busca pareja morbosa (Temas de Hoy, 2002). Ha trabajado en diversas editoriales, primero en SM y después en Ediciones del Prado. Fue asesor de la ministra de cultura Ángeles González-Sinde.





Ha participado, asimismo, en diversos libros colectivos de relatos. En el año 2009 ganó el Premio Antonio Machado con el cuento “Los años más felices” y en 2012 el Premio Mario Vargas Llosa con “Los dientes del azar”. Colabora ocasionalmente como articulista en El Viajero, Babelia, El País y otras publicaciones periódicas. Acaba de publicar en Anagrama su última novela, La mujer de sombra.





 

jueves, 14 de junio de 2012

Maus: El holocausto "orwelliano"

Maus es la historia de un superviviente de Auschwitz, Vladek Spiegelman narrada a su hijo Art, el autor del libro. Pero además, en Maus el autor también realiza un retrato de su padre en la actualidad (en el momento en que se entrevista con él para que le relate sus recuerdos de la guerra) así como de su difícil y tensa relación con él.

 Maus, va más allá del Holocausto para instalarse en la psicología del superviviente en un intento de deshacer la maraña de su relación paterno-filial, de la sombra deuna madre suicida y del fantasma de un hermano santificado al que nunca conoció. Hay que mencionar que en Maus los personajes se nos muestran con rasgos faciales de animales, característica que se usa con fines narrativos; así, por ejemplo, los judíos son presentados ratones, mientras que los nazis como gatos.

 Escrita y dibujada por Art Spiegelman, Maus está considerado unánimemente por la crítica como uno de los mejores cómics de la historia. Además, se trata de uno de los escasos cómics que no sólo trascendido al gran público sino que lo hizo con un reconocimiento notable: recibió uno de los prestigiosos Premios Pulitzer en 1992.

Fuente: Guía del cómic.

martes, 1 de mayo de 2012

Cuentos (oscuros) de Tokio

Out (Natsuo Kirino) parece una novela negra que parece pedir a gritos ser adaptada por Park Chan-Wook o los hermanos Coen, no tiene un ritmo trepidante, no tiene giros inesperados, no tiene una trama que te deje sin respiración, no tiene un final sorprendente... pero me ha fascinado desde el principio. Me ha dejado helada la sangre fría y naturalidad con que la autora narra los hechos, brutales.

Me ha gustado muchísimo cómo describe la psicología y circunstancias de cada personaje y cómo les lleva a vivir en medio de asesinatos, carne y vísceras sin siquiera despeinarse ninguno de ellos. Insisto, lo que más me ha gustado han sido los personajes. Todos ellos. Cada uno con sus miserias a cuestas y esa forma tan fría y seca...tan japonesa de sacarla adelante.

Sipnosis: Masako lleva una vida oscura y aburrida, manteniendo un hogar roto hace tiempo y trabajando en un agotador turno de noche en una fábrica de comida. Cuando una de sus compañeras mata a su marido, un individuo agresivo y violento, Masako la ayuda a deshacerse del cadáver. Junto con su pequeño grupo de amigas, está a punto de entrar en una espiral de engaños, mentiras, traiciones y cuerpos descuartizados. Porque cuando nos manchamos las manos de sangre, el mundo ya no vuelve a ser el mismo.

En fin, no lo recomiendo a todo el mundo porque habrá quien se aburra si busca acción, pero para mí esta autora ha sido una auténtica revelación.