martes, 1 de julio de 2014

Luciérnaga desvela sus dos primeros nombres para las XVI Jornadas Literarias


El artista Miguel Navarro expondrá en La Alhóndiga su serie pictórica "Mar del Norte" con motivo de las XVI Jornadas Literarias que se celebrarán desde el 23 al 27 de Julio.

Miguel Navarro (Valdepeñas, 1935) se hizo artista y librepensador en Bélgica y sólo el azar le devolvió a La Mancha. Ha sido y es uno de nuestros más reputados pintores.

En 1950, siendo un adolescente, se trasladó a vivir con su familia a Ciudad Real. Seis años después, cuando hacía el servicio militar en la localidad madrileña de Leganés, consiguió gracias al capitán médico autorización para ir a Madrid a ser copista en el Museo del Prado. En aquella época los que no habían finalizado Bellas Artes precisaban un permiso para copiar obras del Prado, permiso que Navarro obtuvo de Manuel López Villaseñor, pintor ciudadrealeño que por entonces tenía el estudio en la calle Mayor.
Años más tarde se marchó a París, y, «visto que era insoportable por caro y porque Montmartre ya no era lo que fue», decidió mudarse a Bruselas, mi pequeña patria. 

Era el año 1960. Allí se instaló en una buhardilla de 200 metros cuadrados y «es donde me hice pintor y donde me descubrieron y me apoyaron, sobre todo la crítica. Pero cuando estaba levantando el vuelo cometí la 'torpeza' de regresar a España, porque mis padres estaban muy mayores y a mi padre le pilló un tren al cruzar la vía y casi lo mata. Quería estar con ellos. Además, yo estaba convaleciente de un accidente que tuve en Amberes al caerme de un andamio desde una altura de cinco metros que casi me cuesta la vida; estaba pintando el techo de la casa de un coleccionista de arte muy importante y al caer me destrocé el fémur y el humero».

Cuenta emocionado que uno de los mejores consejos que le han dado en la vida se lo dio René Magritte. "Cuando le conocí y le dije que estaba entusiasmado con su obra me contestó: mon petit garçon, no te fijes en mi. Tengo cualidades por mi antiguo oficio de grafista y de creador de imágenes de publicidad y eso impacta, pero como pintor no soy nada extraordinario, así que te recomiendo que si te fijas en alguien hazlo en Rubens o Rembrandt, que esos sí son grandes pintores".

La obra de Navarro está principalmente en Madrid, Ciudad Real, Murcia, Valencia, Castellón, Bilbao, Bélgica y Alemania, pero, como el mismo dice, «algunas de éstas últimas están en paradero desconocido y acabarán perdiéndose».

Miguel Navarro es un espíritu crítico, que habla sin tapujos, lo que le ha granjeado enemistades. Al propio Navarro no le duelen prendas en reconocer que es muy incómodo incluso para él mismo, cuando más para los demás.

FUENTE: La Tribuna de Ciudad Real
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El escritor, poeta, columnista y crítico cultural, Francisco Gómez-Porro, ofrecerá una ponencia (título aún por determinar) el Jueves 24 de Julio en La Alhóndiga.

Francisco Gómez-Porro es un escritor total. Como periodista, ejerció la crítica teatral y cultural en ABC; fue columnista en la edición de Diario 16 de Castilla-La Mancha; redactor jefe de la revista Kilómetro 0 y subdirector de Añil, Cuadernos de Castilla-La Mancha.


Como poeta tiene publicados los siguientes libros: Para el fuego y el olvido (1983), Fragmentos de épica (1988), La canción infinita (1997), La eterna provincia (2001) y El aliento natal (2005)
Ha dedicado varios volúmenes a estudiar e indagar en la literatura de Castilla-La Mancha: Avena Loca. Miradas y noticias de literatura en CLM (Almud ediciones, 1998), un estudio del paisaje castellano-manchego en la literatura y de cómo a través de éste se vislumbra una identidad política que confirma o justifica la razón de ser regional en el marco de la cultura española.
Posteriormente, el Servicio de Publicaciones de la JCCM le encargó la antología A cielo abierto:narradores de Castilla-La Mancha; y unos años después La tierra iluminada: un diccionario literario de CLM, en 2 volúmenes. Y Pajarito sin colacuentos y poesía infantil en Castilla-La Mancha.
También es autor del volumen de ensayo La conquista de Madrid. Paletos, provincianos e inmigrantes (2000). Ha prologado y seleccionado los textos del libro de Francisco Umbral Los trabajos y los días reunida (2001) y llevado a cabo la edición de la Poesía reunida (2002) de Eladio Cabañero (Ayuntamiento de Tomelloso), así como otros prólogos e introducciones.
En el río muerto es su primera incursión en el terreno de la narrativa.
FUENTE: ABC

lunes, 30 de junio de 2014

II Representación: Las bodas de Camacho en Fuenllana




La plataforma Campo de Montiel Histórico-Origen del Quijote presenta:
I Representación de Las Bodas de Camacho
La Gran Fiesta del Campo de Montiel 2014
Gastronomía, artesanía, alimentación, folclore y teatro se dan cita en un marco incomparable lleno de sorpresas...
 Sábado 5 de Julio  en la Plaza del Convento de Fuenllana, desde las 12 horas y durante todo el día.


jueves, 14 de noviembre de 2013

Sociofobia



La importancia de publicar ensayos que pongan en entredicho nuestra visión de la realidad es mayúscula; si, además, tenemos la suerte de que la obra en cuestión analice y critique elementos que damos por inamovibles, aún mayor. En SociofobiaCésar Rendueles nos brinda una visión desmitificadora de lo que ha supuesto la revolución tecnológica de los últimos años en lo concerniente a progreso social y, sobre todo, establecimiento de vínculos. Esta carencia (o destrucción) de valores que se ha dado con el capitalismo o el neoliberalismo, y que se sigue apuntalando con lo que el autor denomina ciberfetichismo, nos conduce a un estado de apatía que se puede nombrar con el título del ensayo. La sociofobia no sería más que la consecuencia de un consumismo feroz que nos ha conducido hasta un punto de pérdida de referentes sociales, de ausencia de lazos coherentes que nos comprometan con el entorno, de expectativas políticas que vayan más allá de la mera pose, la asistencia ocasional a alguna manifestación o el refrendo de una convocatoria a base de “Me gusta” de Facebook.

La tesis de partida es que la tecnología, lejos de ayudarnos a romper con las dinámicas de aislamiento (social e individual) que el neoliberalismo viene sutilmente imponiendo desde hace décadas, nos convierte en seres más autárquicos y, casi por definición, indefensos.
No nos sentimos interpelados por el doble fracaso del hipercapitalismo y el tercer mundo porque nuestras sociedades se piensan a sí mismas como un entorno reticular al mismo tiempo sutil y denso, con vínculos sociales cuya fragilidad queda compensada por su abundancia. Internet habría hecho realidad así la utopía sociológica del comunismo: un delicado equilibrio de libertad individual y calidez comunitaria, o al menos el sucedáneo que nos puedan proporcionar Facebook y Google+.
Clarificado este punto, Rendueles divide su ensayo en dos partes en las que analiza los tópicos en los que ha incurrido ese ciberutopismo, en primer lugar, y los errores/dejaciones que las propuestas anticapitalistas han cometido en su abordaje del siglo XXI, en segundo.

La primera parte analiza cuestiones tan controvertidas (y cargadas de demagogia) como el copyright, el trabajo colaborativo en internet y los bienes comunes. El autor estudia la aparición de propuestas alternativas, tales como las iniciativas copyleft, o los movimientos a favor del software libre, para conectarlos y relacionarlos con la actividad comunitaria entendida en un sentido social. Uno de los aspectos más interesantes de este apartado es el referente a las distinciones que se establecen entre altruismo y cooperativismo: aunque pueda parecer que la colaboración en Internet es desinteresada, los lazos que se establecen carecen de cohesión al estar basados en un impulso hedonista (la satisfacción propia al contribuir a algo), amén de estar depauperados por un entorno mercantil que se aprovecha de la “buena voluntad” de los voluntarios (que crean un escenario que reproduce intereses capitalistas; por ejemplo, subtitulando series que se comercializan en los canales mainstream…).

Lo interesante no es tanto que de hecho no haya compromisos normativos fuertes en Internet, como que parece que hay buenas razones para pensar que no puede haberlos de forma sistemática. [...] El coste a pagar por la combinación de independencia y cooperación características de Internet es que no puede ser un polo de autogobierno en sentido fuerte.
Así, no queda más que afirmar que «Internet es la utopía postpolítica por antonomasia» y que está fundamentada en «la fantasía de que hemos dejado atrás los grandes conflictos del siglo XX». La cantidad de ingente de información a la que nos exponemos, en lugar de desarrollar el impulso de actuar (de forma pública y social, es decir: política), nos satura con opiniones que sólo nos llevan al aplazamiento de nuestra implicación en la vida que nos rodea. Y el colofón final del autor es contundente:
El ciberfetichismo y la sociofobia son las fases terminales de una profunda degeneración en la forma de entender la sociabilidad que afecta decisivamente a nuestra comprensión de la política. Creemos que podemos satisfacer nuestra necesidad natural de contar con otras personas, no sólo para sobrevivir sino en la configuración de nuestra identidad, mediante relaciones granulares y limitadas. [...] El precio a pagar es la destrucción de cualquier proyecto que requiera una noción fuerte de compromiso.

No lo duden: Sociofobia es un ensayo imprescindible por muchos motivos; pero, sobre todo, porque su lectura nos abre la mente a un universo de posibilidades que, por desgracia, las nuevas tecnologías nos hurtan. Háganse con él ya.

viernes, 18 de octubre de 2013

Getafe Negro 2013

El Ayuntamiento de Getafe organiza una nueva edición de Getafe Negro, el festival de literatura policiaca dirigido por el escritor Lorenzo Silva que se celebra en la localidad madrileña del 17 al 27 de octubre.

Calles, plazas, bibliotecas y centros culturales de Getafe y Madrid se convierten durante 10 días en escenarios del crimen. Afortunadamente, los delincuentes que ahí camparán a sus anchas son personajes de ficción.

Un año más, Getafe Negro lleva al público encuentros, charlas, mesas redondas, presentaciones, música, teatro y un ciclo de cine relacionados con el mundo de la novela policiaca. Entre sus invitados están los escritores españoles Andreu Martin, Juan Madrid, Jordi Sierra, Reyes Calderón y Marta Sanz.
La edición de este año aborda, además, la relación entre fútbol, dinero y literatura, estableciendo también argumentos contra la corrupción.
El festival acoge también la entrega del Premio José Luis Sampedro, que reconoce a una figura destacada por su trayectoria literaria y humanista. Además incluye un concurso de microrrelatos y una yincana.

Francia, país invitado

El espíritu de Getafe Negro tiene sabor internacional. Este año será Francia el país homenajeado, donde la novela negra ha arraigado con mayor tradición y generado algunas de las mejores obras del género. Su literatura y su exitoso modelo cultural serán analizados y presentados al público asistente al festival.
Para dar testimonio del buen hacer de los galos en el campo de la novela negra, el festival trae a escritores como Fred Vargas, Didier Daeninckx, Dominique Manotti o Bernard Minier.

jueves, 17 de octubre de 2013

La vida cuando era nuestra

No todas las historias de la postguerra española se convierten en tragedia, queda siempre la esperanza de esa tenue luz que ilumine el camino, sobre todo cuando alguien esgrime la frase “añoro la vida cuando era nuestra” como un firme y vehemente deseo de sobrevivir. 

Era una vida llena de ilusiones, hecha de libros en su pequeña editorial y de charlas de café, de siestas lánguidas y de proyectos para construir un país, una España, que aprendía paso a paso, y en plena República, las reglas de la democracia. Pero un día de 1936 ese vivir se convertiría en una auténtica resistencia y, quince años después de todo aquello, a los protagonistas de esta historia, solo les quedan los recuerdos y una pequeña librería de viejo, escondida en uno de los barrios antiguos de Madrid, donde Lola y Matías, su marido, acuden cada mañana para vender y cambiar novelitas románticas, clásicos olvidados y gomas y lápices de colores a quien se acerque por su modesto establecimiento. Es aquí, en ese lugar modesto, donde una tarde de 1951 Lola conocerá a Alice, una mujer que ha encontrado en los libros su razón de vivir y la historia de ambas se confunden en el Madrid triste y sombrío de la postguerra española.

Marian Izaguirre (Bilbao, 1951) ha escrito en La vida cuando era nuestra (2013), una segunda novela titulada La chica de los cabellos de lino que, un día, Alice y Lola, empiezan a leer para satisfacer una reclamo publicitario de Matías, su marido, que deja un libro abierto sobre un atril, en el escaparate de su librería, sobre el que van pasando las páginas a diario para que los visitantes vayan leyendo esa curiosa historia. Y eso es que lo harán ellas, desentrañar, página a página, las vivencias de la pequeña Rose en la Francia e Inglaterra de preguerra, y como se mueve entre la campiña francesa, el lujo inglés, las mansiones, fiestas, lujos y extravagancias que le llevan a conocer una suerte de vida diferente y, por añadidura, la tragedia y la desgracia. 

Mientras no deja de preguntarse quiénes serán sus padres, otro de los misterios a develar en esta historia. Al mismo tiempo, Lola va confiando en su extraña amiga a quien empieza a confesar la suya personal, que a medida que se suceden las páginas se convierte en ese auténtico relato paralelo, y muestra esa otra cara que nos quiere ofrecer Marian Izaguirre, el dolor de la trágica sociedad española y la intrahistoria de muchos de los anónimos protagonistas que tanto perdieron, y se vieron obligados a sobrevivir en las medidas de sus posibilidades, afrontando un futuro incierto y aterrador.

La vida cuando era nuestra es un homenaje a la lectura, pero es sobre todo la historia de dos mujeres, una que poco sabe de la vida y otra que quizá sabe demasiado, aunque no pueda hablar. Entre estas miradas cómplices anda el talento literario y la sorpresa lectora de Marian Izaguirre.

Crítica: Pedro M. Domene

sábado, 14 de septiembre de 2013

Así fueron las XV Jornadas Literarias (Nuevos Cauces de la Literatura y el Arte)


La Jornada inaugural se abrió con la exposición del fotógrafo Vicente López Tofiño, un total de 29 fotografías tratadas químicamente que homenajeaban a grandes artistas como: Van Gogh, Barceló, Botero, Warhol, Dalí, Picasso y Hopper entre otros...



A continuación tuvimos una ponencia a dos manos entre el propio Tofiño y la célebre fotógrafa madrileña Ouka Leele, una ponencia-conversación que nos llevó por todos los caminos inescrutables del mundo de la fotografía, desde los orígenes de este arte instantáneo hasta el difícil trabajo del fotoperiodismo, y la importancia que tiene este soporte actualmente en el mundo del arte, del periodismo y de la denuncia social.

Entre el público tuvimos la suerte de contar con artistas de la movida madrileña como: El Hortelano y Ceesepe y el director de cine Rafael Gordon.





La jornada del Jueves contamos con la novelista y guionista Belén Gopegui, con su ponencia "La novela y la industria de la conciencia".



La conferencia se inició con el antiguo spot publicitario de Nescafé, donde un farero solitario disfrutaba de su soledad y de su café, bajo esta premisa, se desarrolló un intensa y amena ponencia donde se postulaba la necesidad de tener conciencia para ser un colectivo unido sobre la individualidad del ser humano, de como los medios de comunicación apelan a la manipulación de los sentimientos para ser más individualistas y carecer de un pensamiento crítico.

Belén puso varias secuencias de las películas La sal de la tierra y Viva Zapata! para mostrar lo que puede conseguir la fuerza de los movimientos sociales. La ponencia de la escritora creó un interesante debate entre el público asistente como se demostró en el turno de preguntas.




La velada musical del Viernes estaba reservada para el donostiarra Rafael Berrio.



Apareció en un sobrio escenario iluminado con una lámpara de pie, pertrechado con sus gafas de sol, su guitarra, su voz cavernosa, sus letras ácidas e irónicas y una copa de vino, Rafael ofreció un concierto memorable que sorprendió al público asistente, no es de extrañar, en un músico con muchas vivencias a sus espaldas y con un disco: "Diarios" aclamado por crítica y público.




La Jornada del Sábado cambiaba de escenario, el recital poético del santanderino Lorenzo Oliván se desarrolló entre las obras del Museo de Arte Contemporáneo El Mercado.



El Domingo le tocaba clausurar las Jornadas Literarias al polifacético y ¿polémico? Hernán Migoya, guionista de cómics, escritor, articulista y director de cine.


Bajo el título de su ponencia "Escribir en España: El privilegio de soñar", Hernán nos desgranó los vericuetos de la industria cultural española, lo que se esconde detrás de ella, una industria que parece haberse olvidado de los clásicos y de la gente de a pie.

Hernán nos llevó por los entresijos de su polémico libro "Todas putas"donde se le crucificó injustamente, hasta un pueblo perdido de Texas donde conoció a la familia de su adorado escritor de novela negra, Charles Williams, pasando también por su película "Soy un pelele" donde descubrió los chanchullos que se esconden entre la industria cinematográfica española y nos contó la polémica que creó en Perú la entrevista con la hija del presidente Alberto Fujimori.

Y después de dos horas de ponencia y de un intenso turno de preguntas, Hernán Migoya nos dejó con la sensación de querer saber más sobre su obra y su persona, quizás en su última conferencia en España, ya que se marcha a vivir a Perú.



Y así fueron las Jornadas Literarias 2013, queremos dar las gracias a todos los patrocinadores, colaboradores, público en general y los ponentes por hacer posible una nueva edición, vamos a por la XVI.